"La Patria Grande vale la pena", nos dice Miguel Barrios y el Papa Francisco



Desde Nuevos Dirigentes presentamos en la Conferencia Episcopal Argentina el libro del Dr. Miguel Angel Barrios, profesor de nuestra Escuela “Por Qué Patria Grande: Teoría y Praxis de una Política Latinoamericana”, prologado por el Papa Francisco.


El Dr. Barrios es un pensador latinoamericano, francisquista hasta la médula, discipulo de Alberto Methol Ferré, con una vida dedicada a promoción de la unidad continental.


Algunos puntos de su charla:


⚪️ La independencia latinoamericana no puede disasociarse de la paz social, de la vivencia poliedrica que nos llama Francisco hoy. La opción del momento es “amistad social o dependencia”.


🔵En Latinoamerica está la raza cosmica. Es el contiente de la hospitalidad.


⚪️La identidad cristiana lantinoamericana se fortalece en la realización de la Patria Grande. Y la realización de la Patria Grande se fortalece con la identidad cristiana latinoamericana.


🔵Es en América Latina donde nace el concepto moderno de los derechos humanos, de la dignidad humana universal plasmada en el derecho, con Bartolomé de las Casas, que dio fruto a la convivencia pacifica y mestiza posterior. Por ello es deber de todos los latinoamericanos, en encarnar la cultura del poliedro organizado para la paz social y ser nuevamente un modelo universal. A eso nos llama Francisco hoy.


⚪️Frente al crimen organizado y el narcotráfico hay una sola solución: la Comunidad Organizada de la Teologia de la Solidaridad.


#NadieSeSalvaSolo


Aquí el prólogo del Papa Francisco completo:



Palabras Iniciales del Papa Francisco


Santa Marta, 25 de Mayo de 2022


Prof. Dr. Miguel Angel Barrios. Querido Hermano,


Le agradezco la gentileza de enviarme su libro “Porque Patria Grande” en el que busca enraizar desde la perspectiva de la sociología histórica el proceso de integración de “Nuestra América” - cómo le gustaba llamarla a José Martí-. Un proceso que no se limita a factores meramente geográficos, sino que invita a reconocer, valorar y cultivar otros aspectos esenciales para la conformación del rostro mestizo qué caracteriza a nuestra querida América Latina; y qué tanto bien nos hace recordar. Ese rostro mestizo que no puede imaginarse sin el aporte que la evangelización propició en nuestras tierras y que Usted lo manifiesta de diversas maneras. Es interesante resaltar como el pueblo de Dios fue consolidando, con las características propias de ese encuentro multicultural, una manera singular de vivir y plasmar su fe; fuente y cuna de tanta riqueza pastoral y cultural. Alberto Methol Ferré nos enseñó que el movimiento de los pueblos y, por tanto, de la iglesia nunca es uniforme y su avanzar nunca es lineal; mirada que nos salva de posturas antagónicas y escépticas y (asépticas) de leer los acontecimientos e invita, principalmente a rescatar la originalidad, la creatividad y la fecundidad que todo el proceso conlleva. Lo cual no significa avalar un sincretismo (como muchos grupos elitistas lo quieren imponer) ni la eliminación de los actores en juego, y no apostar por un plano superior donde se puedan conservar las virtualidades de las polaridades en pugna (cfr EG 228). Uno de los principales valores de la historia - y que se manifiestan en estas páginas - es la capacidad de abrir al futuro y a la esperanza. En el pasado, en el testimonio de nuestros mayores, podemos encontrar las llaves para responder a los problemas que hoy nos acucian e iniciar, como ellos, procesos que quizás otros podrían saborear. La pandemia nos demostró, una vez más, que nadie se salva solo y que una real integración se basa en el diálogo y en la amistad social entre los pueblos que ayude a llevar adelante una agenda común de desarrollo integral para todos. Deseo que las páginas de su libro ayuden a despertar la esperanza de soñar y trabajar por una Patria Grande donde la integración garantice, custodie y continúe a promover la sabiduría mestiza que a lo largo de los años supo engendrar. Que el señor lo bendiga y Nuestra Señora de Guadalupe, lo cuide; y, por favor no se olvide de rezar por mí. Fraternalmente,

Francisco



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